Los efectos biológicos derivados de la aplicación de calor  incluyen un marcado incremento en la tasa metabólica, aumento del riego sanguíneo, aumento de la oxigenación en los tejidos, reducción de la excitabilidad nerviosa, efecto miorrelajante y efecto analgésico, descenso de la presión sanguínea, y aumento de la sudoración.


La temperatura del calor aplicado suele oscilar entre los 40 a 45 °C.

Aplicación de calor